
Así pues, en
el deporte como en la vida misma, tener la capacidad de conocer y dominar
nuestros propios procesos atencionales así como nuestra concentración es algo
fundamental. Por ejemplo en el deporte de alto rendimiento y en las situaciones
de competición cualquier pérdida concentración por momentánea que sea, puede
conducir inevitablemente a un error irreparable que en ocasiones llega a tirar
por la borda meses de esfuerzo y trabajo.
Hay que
tener en cuenta que, aunque existe cierta tendencia a utilizar como sinónimos
atención y concentración, ambos conceptos son diferentes, siendo la
concentración el mantenimiento de la atención a lo largo de un tiempo más o
menos duradero en función de la situación o tarea que se esté enfrentando. En muchas
ocasiones se les exige a los jugadores mantener la concentración pero pocas
veces se trabaja este aspecto dentro de los entrenamientos.
Una de las
estrategias más sencillas para trabajar en la mejora de la atención y la
concentración es realizar en los entrenamientos actividades en las que se
introduzcan estímulos distractores tales como ruidos grabados que simulen que
las gradas están llenas o cualquier otro distractor que pueda hacer acto de
presencia durante la competición. Cuánto más planificada y parecida a una
situación real sean las actividades mayor probabilidad de que el jugador esté
preparado y la afronte correctamente.
Otro de las
numerosas estrategias que pueden ponerse en marcha para mejorar la atención y por ende, la concentración es el uso de
palabras convenidas. Este tipo de
palabras se caracterizan por desencadenar una reacción emocional o motivacional
y pueden ser o bien instruccionales (sube el brazo, estira..) o propiamente
motivacionales (¡vamos!¡adelante!). La estrategia consiste en buscar una
palabra que se adapte de manera individual al deportista por lo que son ellos
mismos quiénes deben elegirla, y utilizarla cuando, por cualquier motivo
interno o externo, sientan que están perdiendo la concentración. Por supuesto,
es importante trabajar con estas palabras durante las sesiones de entrenamiento
ya que requieren de cierto tiempo para asociarse a la reacción que pretenden
causar.
Durante competiciones y entrenamientos existen ciertas dificultades con las que se pueden encontrar los deportistas. Una de las mayores dificultades en lo que atención y concentración se refiere, es la tendencia a hacer evaluaciones
acerca de su ejecución y clasificaras en positivas o negativas. Estas
evaluaciones llevan inevitablemente a provocar reacciones personales y sobre
todo tienden a distraer al deportista por lo que posiblemente se reflejará en
una disminución del pensamiento. Esto ocurre porque el cerebro empieza a desatender
al cuerpo y se centra en estas valoraciones reduciendo no solo nuestra concentración,
sino que además influye notablemente en
la capacidad para la toma de decisiones. Por lo que hay que intentar transmitir a
nuestros deportistas que deben examinar las actuaciones de manera constructiva
y asumir el fallo en cuestión para intentar mejorarlo de cara a una situación
futura y aún más importante es que, si esto ocurre en el transcurso de una
competición debe hacerse una vez finalizada lejos de las tensiones del momento
y en un ambiente relajado y que permita una adecuada reflexión sin poner en
juego el rendimiento.

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